Entrevista en El Callejón del hambre
Cuando predico que la gente debería hacer cosas, que no pongan excusas baratas para defender su apatía, cuando clamo al cielo y me rasgo las vestiduras cansado de ver como la gente se agilipolla delante de la tele, es por algo. A veces me veo sólo en el desierto, predicando contra una pared, y contemplo desolado cómo la gente se deja engullir por la machacante rueda llamada rutina. Leer todo el artículo »

