En el fondo… soy un cactus
(Descárgala como fondo de escritorio)
Pese a que emane cierta sobriedad, distanciamiento y casi diría yo antipatía, no soy mala gente. ¡No me malinterpretéis! Puedo ser un hijodeputa de pelo ralo (tal y como Camilo José Cela lo llamaría) si se escoge el camino incorrecto conmigo, pero no es mi tónica habitual. Tiendo a pacífico y paciente.
En rasgos generales, guardo bien las distancias, sabiendo siempre con quién me las estoy gastando, por dónde puedo y no puedo pisar, y qué tono es el adecuado para cada charla. Es el arte de saber escuchar, arte del que todos alardean en la teoría y pocos llevan a la práctica. Lucho por estar en este segundo grupo.
Cuando mato el tiempo con revistas de poca monta en las que editan geniales tests para averiguar cómo eres, siempre busco la que pregunta Con qué planta te sientes identificado. He de decir que no he encontrado muchas revistas que aborden este paralelismo, y cuando lo hacen, las candidatas a ser marcadas (siempre flores) suelen ser la rosa (buscando la dualidad belleza/espina, placer/dolor), el lirio (buscando el interés por lo mortuorio/depresivo) y la orquídea (encasillándote como exótico/lujoso).
No soy así. No me veo reflejado en estos profundos tests. Y me siento una planta en el desierto, solo, amenazante y destinado a vivir con poco.
