El desarraigo del Don Nadie
Hace poco me preguntaba alguien, al hilo de una conversación sobre una bandera cosida a un polo, que cuál era mi bandera. Yo, con la boca en proceso de masticar una deliciosa paella, contesté voluntariamente en ese estado, saltándome cualquier regla mínima de protocolo, la de no hablar con la boca llena. Leer todo el artículo »
