Desde mi casa al mundo
O desde el pueblo al que me vaya de vacaciones, a desconectar del mundanal ruido, a huir de la insensatez, el bullicio, las prisas y el estrés. El caso es lanzar al mundo exterior (entendiendo esto como todo aquello más alejado de 30 metros a la redonda) todo lo que se me ocurra grabar con mi super cámara barata y mis super ideas más bataras aún.
Como muestra un botón, en el que, a petición de un amigo, muestro cómo, desplazado por la vida marital y las actividades filiales, me veo obligado a tocar en la cocina. Todo un documento gráfico de nuestro actual modus vivendi…
Vendrán más proyectos, más ideas baratas, y más vídeos. Cuando aprenda a manejar editores de film, hasta pondré cortinillas y créditos. De momento, es lo que hay.

Yo soy uno y soy todos. Pero el marketing, la sociedad, las culturas, las reglas…insisten en que me defina, en que deje de ramificarme y sea uno, que es más maduro, más sensato, más adecuado y educado. Pero la verdad es que me cuesta.