Sudor y resina

Autor: aceituna negra

maderas

Era julio. Eso es lo único que recuerdo. Y que cuando yo me recosté sobre el banco, ninguna gota de resina estaba allí. A los diez minutos el calor era asfixiante. A los quince, difícilmente soportable. A los veinte, decidí marcharme.

Al despegar mi espalda del respaldo, noté bajar la gota, a toda velocidad, por la columna. Como la primera bajada del Dragon Khan de Port Aventura. Impactó contra la madera y quedó, mezclada con la resina, como una gota ya lista para la posteridad, preparada con mi ADN para ser clonado, como los mosquitos de Parque Jurásico, y perpetuar, para la eternidad, mi ser. ¡Soy inmortal!

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