Photoshop
Era un sábado por la mañana. HabÃamos salido a pasar el fin de semana fuera, cerca de Barcelona, a una pequeña casita en un pueblo. El cambio de aires nos conviene. Barcelona es una ciudad muy tóxica, muy antropofágica, y más de una vez te sientes devorado por su voracidad y arrastrado por su ritmo.
Me propuse dejar el cerebro en casa, en el cajón que tengo junto a la cama, relativamente pequeño, pero muy práctico. SeguÃa siendo sábado por la mañana cuando salà a preparar la mesa para el desayuno, al solecito. Lo tÃpico de la zona. Lo arquetÃpico dirÃa yo, pero para que tratar de ocultarse. Para eso ya está Barcelona, para mentir, aparentar y simular que eres especial, que tienes un toque. En privado no hace falta, asà que te acojes al manual del perfecto normal, y te preparas algo de pan de pagés con tomate, embutido, zumito de naranja y un café con leche.
¡Eres libre, pequeño anónimo de mierda! ¡Al fin libre de las ataduras! ¡Se terminó la semana y puedes dejarte llevar, y ver la tele que ven los demás, comer lo que todos comen, y repasar la revista Hola mientras te urgas el oÃdo con el dedo meñique! Pero no…Todo se viene abajo cuando, dispuesto a lanzar el hule al aire y prepara la mesa, ves, como creado por un puto plugin, la mesa de cristal…con su efecto de Cristal…y se te cae el alma a los pies…Comienzas a tratar de recordar dónde has puesto la cámara de fotos…necesitas ejercer de diseñador mierdas…
No sabes desconectar…eres otro pobre desgraciado al que la rutina de la vida ha metido en su rueda…otro pobre cretino que se ha quedado sin vida…Y te olvidas del pan, del tomate…del zumo…y te hace gracia pensar que estás viendo el suelo en RGB con un propio efecto de Photoshop integrado en tus ojos…Por supuesto no le hace gracia a nadie más en la casa…
Y te das pena.
