M&C-25
Cuando lloraba siempre trataba de encontrar un motivo. No soportaba la idea de llorar sin sentido. Pero al final me acostumbré y me dejé de contratos sociales y hacer lo que se esperaba de mÃ. No tenÃa por qué explicar todo. Si lloraba, lloraba, y dejarme llevar por la angustia y dejarla salir me teminaba relajando.
SolÃa quedarme tumbado en la alfombra, desconsolado y con las mejillas sucias de la borra de la alfombra y el suelo. A veces me despertaba en posición fetal. Otras, sencillamente, me levantaba ya llorando de nuevo.
Pero ya no tenÃa que explicar nada a nadie. Ni a mà mismo. Lloraba porque sÃ, y eso era liberador.
