El caracol camaleónico
Es tiempo de mestizaje. Bueno, de hecho lo ha sido siempre, solo que cuatro gilipollas fachas no han querido ver que ese es el fin en sà de la existencia, y se han parapetado en absurdas teorÃas de pureza. Asà ha sido desde el principio de los tiempos, en los que todo se ha ido aderezando con las peculiaridades de las muchas especies que pisan la Tierra, y todo se ha ido enriqueciendo y diversificando.
Dejando a un lado toda esta farfullerÃa de polÃtico de poca raza, diré que cuando vi ese caracol, semiescondido sobre aquella piedra gris y mármol, no me quedó otra que exclamar, mientras agachado contemplaba la imagen: Hay que joderse…tú ahà agazapadillo, y yo casi ni me entero…. Fue todo tan sutil, que ya no recuerdo si fue un pensamiento o un susurro.
La magia de la mezcla…me pareció impresionante ver aquel caracol, en medio de la piedra, pasando desapercibido completamente. Otro dÃa hablaré del placer de estar en la sombra, en segundo lugar, de no ser el protagonista sino el voyeur. Pero lo dicho. Eso es para otro dÃa.
