Accidente
Piiiiiiiiiiii…”Mi té está listo”, pensé a las 17:03 de la tarde.
Fui hasta la tetera. El agua hervÃa y una columna de vapor, como la chimenea de un tren antiguo, salÃa de su boca.
Me pudo la curiosidad…acerqué la cara…asomé el ojo…Fue horrible. El dolor era insoportable.
La curiosidad no mató a este gato, pero lo dejó tuerto de por vida.
