La conjetura, la ronda y Jimmy Page
En el coche llevaba Led Zeppelin a toda pastilla. Tras un par de cortes semiacústicos, comenzó a sonar Dazed And Confused, y me entraron unas ganas irrefrenables de escribir. Hasta ahora, el sistema era revisar las fotos, dejar que las musas paseasen por la habitación, y captar algo de alguna imagen, algo intangible e irracional. No siempre funciona, y en último término, no siempre funciona bien, pero me mantengo bastante fiel a dejar de un lado el conocimiento racional y dejar fluir lo sensitivo.
Asà que en este caso invertà el proceso, y busqué, ya frente al ordenador y de nuevo con el tema sonando, una imagen que me hiciese sentir cómodo con la música. No está ni bien ni mal, pero es un ejercicio que mantiene vivas mis neuronas más oscuras, esas que funcionan sin pedir permiso al cerebro, y que me dan, casi siempre, las alegrÃas más desbocadas en nuestra vida gris.
Y cosas del destino. Estaba yo en pleno momento karaoke cuando por mi derecha apareció un coche cuya matrÃcula yo conocÃa. Más de una vez le he tenido que seguir para llegar a un bolo, y descargar nuestro material eléctrico. El baterÃa de los KnockOut apareció con su coche en una incorporación a la ronda. Yo me limité a subir más el volumen, bajar la ventanilla, pitar levemente, y gesticular, con los dedos en posición de cuernos, mientras agitaba mi cabeza. Sé que a el le motiva Led Zep igual que a mÃ. No ha hecho falta mucho más código de comunicación para reirnos, ni que sea por un instante, de la casualidad de encontrarnos.
