Accidente

tetera

Piiiiiiiiiiii…”Mi té está listo”, pensé a las 17:03 de la tarde.

Fui hasta la tetera. El agua hervía y una columna de vapor, como la chimenea de un tren antiguo, salía de su boca.

Me pudo la curiosidad…acerqué la cara…asomé el ojo…Fue horrible. El dolor era insoportable.

La curiosidad no mató a este gato, pero lo dejó tuerto de por vida.

Autobombo

pantalla

Sin palabras (exceptuando estas, claro…)

W 10-2 C

lata

Sé de buena tinta que su significado encierra un código delicado para asuntos de interés nacional, pero google sólo me ofrece esto:

resultados obtenidos de la búsqueda de w 10-2 c: 25,600,00

Absenta y Modigliani

huella

Absolutamente borracho y sin la menor idea de lo que significaba tener un pie en aquella maldita galería, me decidí a robar un cuadro. Mejor dicho. Me decidí a robar un Modigliani. Amedeo Modigliani siempre sacó de mí mis envidias más bajas, mis cobardías más íntimas y mi mediocridad más palpable. Yo sólo era capaz de pintar con los ojos, y veía lo que todos veían. ¿Qué puede ofrecer alguien que no es capaz de ver nada diferente?

Modigliani pagaría mi venganza. Lozalicé la obra. No interesa ahora cuál. Y no interesa porque a mí no me interesó en su momento. No fue el robo de una pieza estudiada, de un deseo de posesión. Fue pura y duramente venganza.El equilibrio lo tenía afectado, ya que había estado bebiendo absenta durante todo el día. Levanté la cabeza, elegí la obra. Me acerqué a ella. La descolgué con auténtico descaro. Salí caminando. Corrijo. Salí tambaleándome, pero con tranquilidad, sin aparentar estar robando aquella preciosidad. Un muchacho me paró a la puerta y sujetándome del brazo, me preguntó. ¿Le puedo preguntar a dónde se dirige con esta obra?

Mi respuesta fue, para lo mal que podía vocalizar en ese momento, brillante y clara.- Por supuesto. Me dirijo a mi casa, a pegarle fuego, no sin antes haber orinado sobre ella. He llegado a plantearme rajarla con un cuchillo jamonero, pero creo que paso. Me mearé sobre ella y luego le pegaré fuego. Y tengo prisa. ¿Tiene más preguntas que hacerme o puedo irme ya?

Parece que la respuesta surgió efecto…El muchacho me soltó el brazo. Yo seguí a mi paso, sin mirar atrás, y escuchando de fondo el tumulto que en la galería se había formado.Lamentablemente, hice lo que advertí, y los bomberos tuvieron que evacuarme de casa…De hecho evacuaron el edificio completo…La policía me detuvo…y así es como terminé con mis huesos en la cárcel por el robo y destrucción de un Amedeo Modigliani y por daños y perjuicios al edificio y sus viviendas…

Si tan sólo lo hubiese colgado en mi salón…Pero ese, nunca fue el objetivo.

El extraño grafitti

grafitti

En un pequeño callejón de no recuerdo qué ciudad, nos detuvimos a tomar unas tapas. La elección fue sencilla. De hecho no hubo elección. El garito sólo servía cerveza de barril, papas bravas y calamares. No había más. Salvo aquel extraño grafitti en la pared…Las calaveritas no me quitaban pixel de encima, mientras la sombra de la lámpara maravillosa me decía: “El genio está a punto de salir. Piensa tres deseos y te serán concedidos.”.

Para mi sorpresa, el genio salió…Me hizo la consabida pregunta, y ante mí un mundo de dudas apareció como un arisco acantilado…Se precipitaron sobre mí cientos de ideas…¿Tres deseos? Joder…esto no puede ser cierto…¿Debo ser profundo? ¿Egoísta? ¿Desinteresado?

Brevemente retorné a la realidad tras escuchar la pregunta del camarero.

- ¿Qué van a tomar?

Como anfitrión, me apresuré a contestar:

- Unas cervezas, una de bravas y una de calamares.

Acto seguido, el hijo de puta del genio respondió:

- Tus tres deseos han sido concedidos.

La calidez desconocida

lampara

La prostitución no era cosa de intercambio de dinero y producto. Era más la lejanía de no saber quién era aquella persona y saber que fingía ternura conmigo. me sentía arropado y comprendido igual que por un psiquiatra…Esa pulcritud en su trabajo, ese ser aséptico en todo pero no parecerlo…ese casi amor…