Consumo responsable

cerveza

Entre acalorado por la época estival, y presionado por las campañas de consumo responsable clásicas del inicio del verano, pensaba si había sido una uena idea subir a aquella pequeña colina en coche, sabiendo que una buena cerveza bien fresquita me iba a esperar, sí o sí, tras aparcar mi vehículo.

La pedí, pero tardé en probarla, y comprobé cómo, de forma inconsciente, mi mente iba jugando con la posibilidad de infringir la ley, con la idea de flirtear con el peligro y dejar que el destino tirase los dados…

Valiente gilipollas. Me descubrí a mí mismo con el cerebro hiperrevolucionado de un adolescente dentro de una persona adulta. La verdad es que aún no sé cómo pasó, pero empiezo a creer que todos vamos guiados como corderos, con poca capacidad de decisión, y en determinados momento nos poseen ciertas informaciones, del mismo modo que al instante siguiente nos pueden dominar sus contrarias. Supongo que es pura teoría sofista…

Quién sabe. Pero recuerdo la cerveza, la única de ese medio día, fría y refrescante, pese haber tardado en probarla.

Quien tuvo retuvo

barça

Por aquello del tan manido refrán Quien tuvo retuvo, me llamó la atención este trocito de autobús. Viejo, medio cuarteado, y ya fuera de servicio…pero mantenía los colores, evidentemente repintados, que le daban ese porte de valentía, de mayestática presencia, de señorío y porte altivo, poderoso, de alguien que, a buen segurol, fue un galán de quitarse el sombrero, años ha.

La merienda

chapas

En una plaza de un pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme (¿esto es plagio?), aparecimos los tres, tras recorrer vagabundeando con nuestros ciclomotores de 49 c.c. las retorcidas carreteras del Priorato tarraconense, en Cataluña. Ni tan siquiera tenemos licencia para conducir uno, pero esto es un pueblo, y ¿a quién le importa que tres chavales de trece años hagan el perla por un recóndito paraje sin ley?.

Al final, terminamos sentados en la plaza del pueblo, tomándonos un Cacaolat (ya sé…esto es propaganda… que nos recordó que hasta que no pasemos a la cerveza, seguiremos manteniendo ese halo infantil, por más que nos empeñemos en ser unos ratillas de pueblo desafiantes a la ley, las costumbres y todo lo que los adultos llaman “lo establecido”.

Sabor a chocolate…y siempre niño.

Cerebro de hierro

cerebro

Hoy tengo el cerebro parado, como entumecido. Por mis autopistas de la información no circulan ya vehículos con palabras, autobuses con ideas, aviones cargados de proyectos. Tan sólo una vieja bicicleta, incapaz de ir rápido e incapaz de llevar carga. Tan sólo al pasajero que la mueve. Un vetusto filósofo, avejentado y curtido por la brisa de la montaña, asceta y parco en palabras y movimientos.

Poco tengo hoy que decir, y pocas ganas de hacerlo.

A la deriva…si hay barco.

grafitti

Al fin…un reducto antisistema, una reacción en pro de las libertades, un gritar, un resistir, un no someterse al sistema. Absorbidos ya por la corriente consumista, y fagocitados por el estado del bienestar, ya nadie tiene ni ganas ni motivos para luchar. Ni tan siquiera tiene directrices de cómo hacerlo.

Siempre hay alguna mente creativa que hace la gracieta y juega al alboroto desde el grafismo. Pero vamos…que tampoco hay exceso reivindicativo en estas llamadas de atención.

El nivel de adormecimiento es tal que ya nos importa todo poco. Nos quejamos de la aparición de la generación NI NI, pero la propia sociedad la ha formado…sus propios mentores los han vuelto borregos sumisos fieles a sus principios egoístas…Y ahora lloran por los resultados…

Todo a medio gas, todo de pose, hermosos guerreros de hielo que duran lo que dura una ola de calor…

Luego lloraremos la falta de capitanes que dirijan el barco…pero el barco lo fundieron en fiestas, correrías y bienvivir. No hay gobernante al mando, pero es que no hay nada que gobernar…